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2011 CXCIX Aniversario

Discurso de Orden del día 24 de Junio del 2011 a cargo del Q.·. H.·.José Miguel Negrón Bohorquez , con motivo de celebrarse el Solsticio de Verano y el CXCIX Aniversario de la fundación de nuestra Logia.

En esta hermosa mañana, preludio de un acontecimiento singular en tierra venezolana, me ha correspondido por la bondad y cariño de mis QQHH de la Resp logia “Regeneradores” Nº 6, ser su portavoz sin ser el más indicado para ello, porque este acto requiere de un verbo elocuente y florido, además de luces y conocimientos académicos, los cuales no adornan mí humilde hoja de servicio.

QQHH, os agradezco tan magnánimo gesto, al tener de paciente auditorio a voces y mentes más esclarecidas, y el agradecimiento es mayor aún, al recordar igual que vosotros, el verbo lírico y sonoro de rítmicos acordes, del magistral discurso que engalanó el día Masónico nacional en los Puertos de Altagracia, y que brotara cual efluvio divino, de los labios autorizados de nuestro QH Pablo Hidalgo, y cuya melodía aún flota entre ambas riberas de nuestro lago, cual sinfonía armoniosa de mágica belleza; como si la Ciudad grande y la Villa procera y levítica del Zulia, rindieran culto a su sempiterno enamorado.

Ocupar esta tribuna como Orador de Orden en tan solemne ocasión, es, repito, para mi escaso verbo y limitado decir, un gustoso compromiso y un placer inmenso. Ese hecho y sólo eso, me ha dado el valor de asumir tan especial deferencia; vuestra generosidad y el honor conferido son deberes que debo saldar, y a sabiendas que la mora es inminente, os hago llegar lo que he podido extraer del pensamiento, para estar así, a la altura de vuestra benevolencia y corresponder a la confianza en mi depositada.

Distinguida concurrencia, vuestra presencia nos honra y enaltece. Hoy, la Resp logia “Regeneradores” Nº 6, celebra el Centésimo nonagésimo nono aniversario de su génesis; en lenguaje más castizo, 199 años, y a partir de este momento, se da apertura al tic-tac que habrá de acompañarnos por 365 días, hasta completar el cuarto cincuentenario que se habrá de coronar, con el acontecimiento que hará historia en la Masonería Venezolana.

Este cumpleaños no es menos importante, pero los grandes hechos de la historia, por alguna razón, se resaltan cada 50 años; así pues, que mientras llega el tan esperado acontecimiento del bicentenario, permitidme en este día víspera de aquel tan esperado, significaros el carácter y trascendencia de esta celebración.

Maracaibo, la eterna amada por el astro Rey y por su Lago, fue el claustro materno que engendró en el año 1812, la semilla bienhechora de la Masonería zuliana, la cual germina desde entonces incorruptiblemente; siendo esta Resp logia, la afortunada heredera de tan preciado legado.

Hoy os extendemos los brazos en cálida bienvenida, para que junto a nosotros, en comunión fraterna, seamos los felices pregoneros de este hecho, el cual prepara desde ya el venidero; el de las dos centurias y que bajo el manto tutelar del GADU, será el canto Marabino que ondeará mecido por el viento, y cuyo ulular se ha de escuchar, desde el Cabo de San Román en tierra falconiana, hasta el Cabo de Hornos en la tierra del fuego.

¡Cuánta ventura es vivir un hecho trascendente!

Es más que eso, es un hecho memorable del cual tendremos la fortuna de ser testigos de excepción; es una efeméride que habrá de resaltar el triunfo de la justicia, sobre los intentos por acallar las ardientes voces, que encendieron la antorcha que iluminó el pensamiento americano; muchas de esas voces brotaron de los claustros masónicos, en pro de la libertad de los pueblos y de la independencia de la razón del hombre.

¿Cómo no significar en esta fecha, la real valía y preponderancia de sus ilustres fundadores?

¿Cómo callar ante el recuerdo de aquellos heroicos HH, que se lo jugaron todo, por luchar con denuedo por la Libertad de su patria?

¡Nuestro mayor tributo hacia ellos, es la continuidad de su obra!

Históricamente la masonería ha estado ligada a los grandes sucesos; varios historiadores la asoman a partir del siglo XII, sin negar su posible presencia en hechos anteriores, ya que la fecha de su fundación es incierta. Hay registros que la vinculan activamente en Florencia en 1523, de la mano de Leonardo da Vinci; y la reunida en Londres en 1717, vendría a ser el inicio de la llamada masonería moderna.

No voy a abrumaros con una charla sobre algo, que aún no han podido dilucidar los estudiosos e investigadores pasados y modernos. Pero es menester impregnaros con el sentir que llevamos como sagrada prenda, dándoos a conocer los sucesos más relevantes acaecidos a partir del siglo XVIII, y en los cuales, tuvo participación activa la Masonería.

El 4 de julio de 1776, acontece la declaración de la Independencia, de los Estados Unidos de América; el 14 de julio de 1789, sucede la toma de la Bastilla en París; y las colonias hispanoamericanas ya descontentas en 1808, se alzan a partir de 1810 contra la usurpación extranjera.

Estos tres hechos tuvieron como protagonistas a connotados masones, y nuestra enseña de: “Libertad, Igualdad y Fraternidad”; la tríada del pensamiento masónico que se popularizó en Francia tras la toma de la Bastilla; fue el seísmo independentista que se extendió por toda Europa y el resto del mundo; desde entonces, preocupa a algunos.

Doquiera que se cometan injusticias y se vulneren los derechos fundamentales del hombre; es deber preponderante ante tales atropellos, la solidaridad del mundo libre. No es humano ni divino aceptar que se esclavice al hombre, bajo alguna forma de opresión o vasallaje, sea cual sea la forma de la bota que lo oprima.

¡Es digno luchar por las causas justas!

Hoy en día, la Francmasonería tiene presencia en los cinco continentes, y en los países que no la tiene – muy pocos por cierto – privan fanatismos de carácter político y/o religioso que tienen de alguna manera, obnubilado el pensamiento de sus pobladores, los cuales nunca han tenido acceso, a otra forma de pensar o de sentir.

Si hoy tenemos la dicha de celebrar este aniversario, ha sido por el accionar de quienes nos han precedido; honremos su memoria emulando su proceder.

Ahora bien, es menester contar con vuestro consentimiento para ahondar algo más, en lo que significa para este entusiasta y fervoroso grupo de masones, el sentirse privilegiados por ser los descendientes y herederos, de los fundadores de esta Resp logia.

Contando a priori con vuestra anuencia y bondad, os hacemos partícipes de nuestro regocijo, reunidos en fraterna tertulia, y no en conciliábulos oscuros y privados, como es el decir malévolo de nuestros detractores, al pregonar, que sólo el hermetismo y el misterio nos envuelven; allá ellos, henos aquí, con el corazón desnudo ante vosotros.

Las columnas de esta Resp logia están permanentemente robustecidas, tanto con la incorporación de QQHH jóvenes y talentosos, como con la participación de los mayores; ya que tener el cabello cano, no implica tener la mente y el pensamiento sosegados. Todos estamos unidos en una causa común, como lo es, la preservación de nuestros más caros anhelos: La libertad  como fundamento de la vida misma; la Igualdad  sin distingo de raza, credo o religión y la Fraternidad,  que es la sublime hermandad que debe reinar entre todos los pueblos del Orbe.

¡La Masonería no es una institución sibilina, ni los masones ocultistas son!

Os digo esto con toda responsabilidad, ya que a través del accionar desafectado y franco, el masón se muestra siempre en procura del bien general, así, sin ambages ni cortapisas, sino con la convicción plena, de estar cumpliendo con el deber que le impone la ciudadanía, y para ser buen ciudadano, es menester ser dueño de valores y ser antítesis tangible de lo aberrante y de lo perverso.

Honrosa misión nos corresponde, desde el primer día de nuestra incorporación a la orden, y la aceptamos de corazón y de conciencia. ¿Habéis visto mayor fortuna?

A través de los tiempos se han ido mostrando innúmeras escuelas, que han motivado al hombre a cultivar el conocimiento y a la vez, darle alimento al espíritu que lo anima. La masonería es una de ellas, con la prerrogativa de no afectar la libertad del pensamiento, pero alimentado éste por las reglas del buen vivir, lo cual está señalado por ser una escuela de moral y de buenas costumbres; además, de ser preconizadora de los más sublimes ideales. Nuestros antepasados masones, han dejado la impronta de su accionar en sucesos memorables de la historia, y estos hechos y los por venir, han sido y serán las columnas que han de sostener por siempre, el templo erigido a la razón del hombre.

Contra esta verdad incuestionable, no han podido los fanáticos intemperantes que desde tiempos remotos, han perseguido y vilipendiado a la Francmasonería. Los logros, la firmeza y la dicha de sus integrantes, no son vulnerables ante el acoso, de quienes tienen el pensamiento esclavizado.

En este Templo se reúnen hombres, con las imperfecciones y defectos propios del Ser humano, pero con la tenaz y firme resolución de ser mejores, y toda la vida, luchan con denuedo por conseguirlo.

Os daré a conocer los fundamentos de la Orden, lo cual no constituye secreto alguno; por el contrario, al daros a conocer lo que venimos a hacer aquí, estamos aclarando dudas, más bien, interrogantes que se plantean, acerca de la verdadera esencia de la Francmasonería.

Todo aquel que tenga la firme disposición a mejorar sus aptitudes y actitudes, es digno de encomio; por eso el masón se siente afortunado de pertenecer a una Institución, que por sobre todo, es una Escuela de ética y moral que propugna el estudio y el recto proceder, como los medios que conducen al hombre, al logro de la circunspección.

La masonería es una institución que respeta el parecer ajeno; no pretende bajo ninguna circunstancia imponer su estilo, sino que éste sea un ejemplo a seguir. Por eso, el masón construye su templo interior fundamentado en la Razón, y en la certeza de estar moldeando un carácter, una personalidad, que ha de distinguirlo fuera de este sacro recinto.

El libre albedrío le permite al Ser humano, discernir sin ataduras que subyuguen su libertad de pensar. La formación bajo paradigmas de conductas cónsonas con el buen vivir, le hará sin duda alguna, alcanzar el grado de respetabilidad que caracteriza al ciudadano como tal; esta cualidad, no es ajena ni exclusiva a nadie en particular, pero se gana con el diario accionar, sea cual sea el estrato social que lo cobije.

El masón no se encasilla, en el estudio exclusivo de los textos y postulados de la francmasonería, sabe, que a través del conocimiento de los principios y fundamentos de diversas doctrinas, podrá discernir y discurrir acerca de ellas. La Masonería es ecléctica, ya que selecciona lo mejor de cuanto estudia con racionalidad objetiva. Es inteligente, propugnar todo aquello que ofrezca la posibilidad de ser mejor aquí, y no en el más allá; el eclecticismo basa su ideología, en lo verosímil y no en lo sobrenatural.

No pretendo decir con esto, que fuera de las logias masónicas no existan otros medios similares y de igual intención. Hay numerosas instituciones humanísticas, de carácter laico o religioso, que forman mujeres y hombres de bien.

Habéis escuchado de mis labios, lo misterioso y oscuro que se atribuye a los hombres, que hacen vida entre la Escuadra y el Compás; nada veréis en ellos, que os haga pensar que persiguen otros fines ajenos al decoro, y a la voluntad de servir sin esperar recompensa alguna; aquí están ante vosotros… juzgadles.

Ahora bien, luego de esta carta de presentación de vuestros anfitriones, en la cual os he dado a conocer nuestros “grandes y oscuros secretos”, y ya entrados en confianza, como es el decir coloquial, me atrevo a plantearos una inquietud ante la cual no podemos ser indiferentes, por el contrario, debemos meditar y reflexionar, acerca de nuestra responsabilidad en el asunto.

Me refiero, a la pérdida sostenida de los buenos modales y el irrespeto a las normas del buen vivir. Estas dos asignaturas, no están incluidas en las cátedras académicas modernas, y parece ser que las hemos descuidado, en la mejor escuela de formación ciudadana… el hogar.

Se ha ido perdiendo el respeto hacia los mayores; es común ver actitudes carentes de caballerosidad hacia las damas, y a los más desposeídos, se les margina con repulsa y manifiesta desconsideración. Los buenos modales, infieren una formal educación hogareña; no es de tontos saludar, como tampoco lo es, el contestar con agrado; de igual manera, el dar o pedir permiso para ejecutar una acción. Ser educado es sinónimo de buena crianza y formación de valores. Para recuperar el Civismo, no es necesario desempolvar el vetusto manual de Carreño. La modernidad no implica, el desarraigo de las buenas costumbres.

Es triste reconocer, que los adelantos científicos no van de la mano con el comportamiento humano, a pesar que nos proporcionan bienestar y progreso. Los índices delictivos son cada día más elevados, y esto es algo que debe preocupar a todos. Los gobiernos están en la obligación de educar al pueblo, y no sólo alfabetizarlo; crear fuentes de trabajo, que le permitan al hombre ganar un salario digno; intensificar la seguridad que devuelva la confianza a la familia; velar por la salud; hacer que funcionen los albergues de menores, con problemas de conducta, para que dejen de ser caldo de cultivo, para la formación de delincuentes; humanizar las cárceles con verdaderos programas de rehabilitación, que le permitan al sobreseído, una plena reinserción en la sociedad.

Así podríamos seguir endilgando al gobierno, la exclusividad de los problemas y no es así. Los ciudadanos, también tenemos obligaciones que cumplir.

Hasta cuándo la bendita cantaleta, que aún se escucha hasta el hartazgo, aquella de: “todo tiempo pasado fue mejor”. Esa frase sólo es valedera para las añoranzas; tenemos que vivir el presente, construyendo un futuro promisor. Si del pasado añoramos la disciplina y los buenos modales; el respeto a las leyes y a nuestros congéneres; la calidad de la educación, que era impartida en los diversos centros de enseñanza, tanto es así en este renglón, que aún se escucha decir: “un bachiller de los de antes era un doctor”, y hoy da vergüenza escuchar: “hay doctores que no son ni bachilleres”. Abundan más ejemplos, podría citar entre otros: la buena calidad de las manufacturas, etc. etc.

Debemos preguntarnos: ¿Qué hemos hecho para preservar esa bien ganada fama?, en vez de achacar la culpa a la Cuarta, a la Quinta y al crecimiento demográfico; tal postura es absurda y nada inteligente. Estamos a tiempo de fortalecer las bases de la civilidad, es tarea nuestra y de nadie más; con la idónea formación hogareña y con el estímulo al estudio, nuestros hijos y sus descendencias, tendrán ese futuro promisor que tanto anhelamos para ellos.

¡Un pueblo educado y con valores, se manifiesta a través del comportamiento de sus ciudadanos!

Permitidme en este momento, evocar la preclara figura de Rafael María Baralt, hijo predilecto de esta tierra y primer latinoamericano, en ocupar un sillón en la Real Academia de la Lengua Española; quien en un arrebato lírico, bautizó a Maracaibo como: “Tierra del Sol amada”, legándonos así, la expresión más genuina de la Zulianidad, que a partir de entonces, identifica la tierra de Mara.

Hoy en día a Maracaibo, se la enmarca con manifiesto orgullo y acusado regionalismo, en los emblemas del sentir zuliano, y así, además del radiante Sol enamorado, está su Lago, el relámpago del Catatumbo, el fervor mariano a su China, la gaita y el puente; identificando a plenitud no sólo al nativo, sino a todo aquel que mora en ella.

He hecho referencia a lo emblemático que identifica al Marabino, con todo propósito, ya que la ocasión es propicia para ello; veamos el por qué… Maracaibo en muchas de sus cosas es única, lo cual es el alimento, al carácter regionalista conque se identifica. Ejemplo de esto, es la transmisión de sus perennes glorias; y así vemos como aún se habla de la Maracaibo bucólica, y de sus grandes poetas: Baralt, Yépez. Vásquez, Pérez, y tantos otros; de los personajes pintorescos como: Roñoquero y Mamblea, famosos por sus mentiras que el pueblo celebraba; del contrapunteo entre Antonio Bríñez y Francisco Cano, cuyos versos aún circulan con gracia; de las hazañas deportivas de los Aparicio –padre e hijo-, de Ramón Monzant, del ovejo Dalmiro Finol, del Carrao Bracho, del Gavilanes y Pastora; así como de: Arnoldo Devonish, Rosario Solarte, Gisela Vidal, Pachencho Romero, Ramóncito Arias…etc. etc. etc.; la lista es interminable…

Ahora bien, al evocar a Baralt y sentirnos orgullosos de la identidad que le legó a su amada Maracaibo, y al remembrar todo lo que es tan nuestro; debemos hacer una profunda reflexión: ¿Estamos haciendo algo por preservar nuestra idiosincrasia, nuestra autenticidad?

Está bien que hayamos aceptado junto al gentilicio de Maracaibero y/o Marabino, el de Maracucho, - a pesar que lastima el oído y la preferencia de los más conservadores - pero ha sido adoptado por el Diccionario de la Lengua, por el uso común que se ha dado al vocablo; pero de allí a marginar el voseo, como si vosear fuese denigrante, es perder nuestro carismático dejo al hablar, como también lo es: decir papelón por panela, decir merey o marañón por cajuil, decir cambur por guineo; tanto es así, que pedimos un kilo de cambur al frutero y al llegar a casa anunciamos a la familia: Traje una “mano de guineo” y agregamos la variedad: (500, blanco o manzano, topocho, bocadillo, etc,) …, como si en la calle, nos diera vergüenza el hablar castizo.

Por un momento, recordemos (los que pasamos de 40), hombres aquí bastantes, damas casi ninguna; cuando aún se escuchaba en las emisoras de radio música zuliana: valses, danzas, contradanzas, bambucos, décimas, etc. eso quedó en el olvido, y es apenas un recuerdo en los mayores. Hoy desde que amanece hasta que anochece, es el Vallenato la música que más se escucha; en la feria y sus amaneceres, comparten tarima gaiteros y vallenateros, y a ciencia cierta, nadie sabe cuáles son los preferidos. En días pasados, un afamado cantautor gaitero anunció con bombos y platillos, que grabaría una de sus mejores gaitas en “ritmo de vallenato” y que un cantante, de este género autóctono de la costa caribe colombiana, grabaría con su famoso grupo una “gaita vallenatera”. Luego le rogaré a algún amigo, que me explique si puede, esta mezcolanza que nadie entiende.

Hoy en día nuestros niños no elevan “petaca” ni “volantín”, sino “papagayo” o “cometa”; no juegan al “emboque”, sino a la “perinola”; y así sucede con tantas otras cosas. El progreso es necesario e inmanente al hombre; pero preservar lo auténtico también lo es. Os ofrezco mis disculpas por esta expansión del pensamiento; lo he manifestado a sabiendas de vuestra generosa comprensión.

Nunca olvidemos, que dentro de la toponimia maracaibera, están implícitas nuestras costumbres, nuestras raíces; en fin, todo lo nuestro.

¡Salvemos lo poco que nos queda!

Nunca ha de llegar a esta bendita Tierra del Sol amada, un gobernante que por locura o capricho, pretenda siquiera cambiar el nombre al Lago, al puente y a la China. ¡Dios nos libre de tal desgracia!

Así pues, que bajo los auspicios y el amor apasionado, a los símbolos que han caracterizado a los hijos y moradores, de esta Maracaibo bella, querida por todos, os reiteramos nuestro afecto y cariño; concedednos la gracia de contar con vuestro concurso, para realzar la celebración del bicentenario de nuestra benemérita logia.

Al daros a conocer el espíritu que nos anima y motiva, se siente flotar en el ambiente, vuestra total adhesión a nuestra celebración y a la felicidad que embarga a la masonería venezolana, y en especial, a la de la Tierra del Sol amada, por ser los portadores de tal buenaventura; que no sólo es fiesta de masones, sino de todos los marabinos.

Estamos agradecidos por vuestra grata presencia, la cual nos honra y prestigia; desde ya os invitamos a desglosar las hojas del calendario, que nos separan del próximo cumpleaños, para que juntos, en familia, signifiquemos la magnificencia de la fundación de esta Resp logia.

¡Su bendita longevidad, es patrimonio universal masónico!

Al comienzo os dije, que está en marcha el tic-tac que marcará la hora del feliz encuentro; con cada vaivén nos mancomunaremos más.

Al compás unísono de los latidos de nuestros corazones, el fruto compartido con vosotros será nuestro alimento cotidiano; y así, hasta el advenimiento del glorioso día que habrá de señalar, los logros de la Masonería zuliana a través de los 200 años de su historia.

Maracaibo, cuna y nodriza de la Resp logia “Regeneradores” Nº 6, desde ya se viste de gala, para el acontecimiento que hará historia en nuestra patria chica y en toda la geografía nacional. Uníos a nosotros en tan magna celebración, vuestra presencia así lo garantiza.

Con sentida humildad, os pido perdón, por abundar y redundar con énfasis, en la importancia que reviste para los masones zulianos, la celebración que se avecina y tratar de exornar el hecho, sin tener el verbo para ello.

El haber tenido el privilegio de presentaros el saludo de esta Rep logia, ha representado para mí, repito, un honor inmenso; por igual circunstancia, me corresponde expresaros en nombre de todos los masones presentes y ausentes, el más sentido agradecimiento por vuestra presencia y calor.

Damas y caballeros. Juventud divino tesoro que ha de fecundar el suelo patrio. QQHH todos. Aquí en Maracaibo, la eterna amada por el Sol y por su Lago, es la cita. Juntos cantaremos a nuestra identidad en ese día, al igual que hoy, los versos del bardo mayor, el gran Udón, quien con su lira rindiera pleitesía a su ciudad natal.

“Mía cuando ríes, mía cuando oras, mía a todas horas… Maracaibo mía”.

Gracias, muchas gracias.

J. Miguel Negrón B.

(Maracaibo, 24 de junio de 2011.)  

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